¿Qué puedo hacer si hago horas extra y no me las pagan? (El “silencio” que normaliza la explotación)

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sábado, 18 de enero de 2025

Cuando tu empresa te “invita” a quedarte cada día un rato más, pero nunca se refleja ni se paga, no estás ante un simple malentendido: estás ante un problema laboral muy común y muy serio.

En España, las horas extra no son “un favor” ni un “ya te lo compensaré”: tienen reglas, límites y formas de compensación. Y lo más importante: tu tiempo tiene valor, aunque te hayan acostumbrado a callar por miedo.

Si haces horas extra y no te las pagan ni te las compensan con descanso, puedes reclamar. La empresa debe llevar registro de jornada (entrada y salida) y las horas extraordinarias deben pagarse o compensarse según convenio o pacto, nunca por “costumbre” ni por presión. Si hay abuso, reúne pruebas y solicita regularización por escrito; si no corrigen, puedes acudir a la Inspección de Trabajo y, si procede, reclamar cantidades en vía social.

Muchos trabajadores hacen horas extra sin cobrar por miedo a represalias, por presión del equipo o porque “siempre se ha hecho así”. Pero la normativa laboral establece que las horas extraordinarias son las que superan la jornada ordinaria, que deben abonarse (al menos como una hora normal) o compensarse con descanso, y que existe un registro diario de jornada que debe reflejar inicio y fin de cada día. Este artículo pone rostro a esa realidad con una historia inspirada en casos reales y añade pasos prácticos para reclamar sin improvisar y con pruebas.

Una historia común: Miguel y el silencio de las horas extra
Esta historia está inspirada en múltiples casos reales de trabajadores. Los nombres y algunos detalles han sido modificados para proteger la identidad de las personas involucradas.

Miguel trabajaba como administrativo en una pequeña empresa familiar. Su jornada laboral, según su contrato, era de 40 horas semanales. Sin embargo, la realidad era muy diferente. La carga de trabajo era excesiva y, casi a diario, se veía obligado a quedarse hasta tarde para terminar sus tareas.

Su jefe, con una palmadita en la espalda, le decía que "eran épocas de mucho trabajo" y que "había que arrimar el hombro". Miguel, recién llegado al mundo laboral, no se atrevía a quejarse. Temía perder su empleo si no cumplía con las expectativas.

Las horas extra no remuneradas se convirtieron en la norma, no en la excepción. Miguel comenzó a sufrir de ansiedad y estrés. Dormía mal y se sentía constantemente cansado. Su vida personal se vio afectada por la falta de tiempo libre.

Cuando intentó hablar con su jefe sobre la posibilidad de compensar esas horas, la respuesta fue una evasiva. "Todos estamos haciendo un esfuerzo extra", le dijo, "no es momento de ponerse delicado". Miguel se sintió atrapado en una situación injusta, sin poder reclamar sus derechos por miedo a las represalias.

Una historia común que refleja la normalización de la explotación laboral en muchos entornos de trabajo, donde el silencio de los trabajadores se convierte en cómplice de la explotación.

Lo que le pasa a Miguel “tiene nombre” en la ley (y no es normal)
Aquí viene lo importante: lo de Miguel no es “compromiso con la empresa”. Es una situación que, cuando se repite, suele esconder dos cosas: falta de registro real de jornada y horas extraordinarias sin regularizar.

Hora extraordinaria es la que haces por encima de tu jornada ordinaria. Y si existe, la empresa tiene que optar por pagártela o compensártela con descanso, según convenio o pacto (y si no hay pacto, también hay reglas).

Qué dice la norma

Regla Qué significa para ti Lo que suele pasar en la práctica
Registro diario de jornada (inicio y fin) Debe quedar reflejada tu hora real de entrada y salida Se “arregla” a mano, se rellena tarde o directamente no coincide con la realidad
Horas extra = lo que supera la jornada ordinaria Si te quedas por trabajo y superas jornada, eso computa Se vende como “favores”, “equipo”, “ponerse la camiseta”
Pago o descanso equivalente (según convenio/pacto) O cobras o descansas: tu tiempo no desaparece Te prometen compensación “algún día” y ese día nunca llega
Límite anual general de horas extra No es una barra libre: hay límites y excepciones tasadas Se hacen “por sistema” sin control ni registro real

Definición rápida
Horas extraordinarias es, dicho a lo llano, el tiempo que trabajas por encima de tu jornada normal, y debe pagarse o compensarse; no es “voluntariado” ni “tiempo perdido”.

Cómo reconocer el abuso (señales típicas)

  • Te piden “solo 15 minutos” cada día y al mes son horas.
  • No existe un sistema fiable de registro o “no te dejan fichar la salida real”.
  • Te compensan “con favores” (un día salir antes) pero sin criterio ni constancia escrita.
  • Tu nómina nunca refleja horas extra y tampoco te dan descanso equivalente.
  • Si preguntas, te responden con presión emocional: “aquí somos una familia”, “no es momento”, “hay que arrimar el hombro”.

Pruebas mínimas

  • Cuadrantes, calendarios, correos o WhatsApp donde se te pide quedarte o se te asigna carga fuera de horario.
  • Capturas de fichajes o pantallazos del sistema de registro (si existe).
  • Correos enviados fuera de tu horario, partes de trabajo, tickets o incidencias con hora.
  • Testigos (compañeros) que puedan confirmar el patrón habitual.

Ruta práctica para reclamar sin pegarte un tiro en el pie

  • Primero: pide por escrito (email o registro interno) que te faciliten el resumen de tu registro de jornada y el criterio de compensación de horas extra.
  • Después: solicita por escrito la regularización (pago o descanso) de las horas realizadas, con fechas aproximadas y ejemplos concretos.
  • Luego: apóyate en representación legal (si la hay) o asesoramiento externo, especialmente si el abuso es generalizado.
  • Por último: si no corrigen y hay fraude sistemático, presenta denuncia ante Inspección de Trabajo y valora reclamación de cantidad en la vía social.

“Lo más duro no es solo el dinero. Es vivir con la sensación de que tu tiempo no vale, de que pedir lo justo te convierte en ‘problemático’.”

Impacto directo en el trabajador
Cuando las horas extra no se pagan, pierdes salario real y también descanso. Y cuando ese patrón se cronifica, el coste aparece en la salud (ansiedad, agotamiento) y en la vida personal: tu tiempo libre se convierte en un lujo.

Preguntas frecuentes sobre horas extra no pagadas

¿Y si mi jefe dice que “aquí siempre se ha hecho así”?
Que se haya normalizado no lo convierte en correcto. Si hay horas que superan tu jornada y no se pagan ni se compensan, puedes reclamar. Empieza por pedir el registro de jornada y deja constancia por escrito.

¿La empresa está obligada a llevar registro de jornada?
Sí: debe existir un registro diario con hora concreta de inicio y fin, y debe conservarse durante años y estar a disposición de la persona trabajadora, sus representantes y la Inspección.

¿Las horas extra son obligatorias?
En general, son voluntarias salvo que se hayan pactado en convenio o contrato dentro de los límites legales. En la práctica, si hay presión, lo inteligente es documentar, pedir criterio escrito y asesorarte antes de plantarte “a pelo”.

¿Me pueden despedir por reclamar horas extra?
Reclamar derechos no debería traer represalias, pero sabemos que a veces el miedo existe. Por eso es clave: hacerlo por escrito, con pruebas, y con apoyo (representación, asesoramiento). Si hay represalia, se analiza por la vía legal correspondiente.

¿Dónde denuncio si hay abuso sistemático?
Puedes acudir a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. La propia ITSS explica vías presencial, postal y telemática, y la confidencialidad del origen de la denuncia.

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