¿Es legal encadenar contratos temporales durante años? La promesa rota de la estabilidad

La temporalidad no es una anécdota: es una forma de vivir con el freno de mano echado. Y cuando se estira demasiado, puede convertirse en fraude y en derecho a ser fija.
Si llevas años enlazando contratos temporales con la misma empresa, no lo normalices: el Estatuto de los Trabajadores presume que el contrato es indefinido y solo permite temporales por causas concretas. Si la empresa te mantiene “a tres meses” eternamente o supera ciertos límites, puedes exigir regularización, salarios/horas si procede y que te reconozcan como fija (o revisar si te encaja un fijo-discontinuo).
En España, el contrato se presume indefinido y el temporal solo puede usarse en supuestos tasados. Aun así, miles de personas viven encadenando contratos cortos con la promesa constante de “ya casi llega lo fijo”. Este artículo pone rostro al problema (con un caso inspirado en situaciones reales) y explica, con base legal, cuándo la temporalidad puede ser irregular, qué señales debes vigilar y qué pasos dar para reclamar sin ir a ciegas. Si tu vida depende de renovaciones cada pocos meses, esto te interesa más de lo que crees.
La pregunta que mucha gente se hace en silencio
Quizás te preguntes esto: “¿Me pueden tener así, año tras año, con contratos temporales?”. La respuesta corta es que no deberían si no existe una causa real y bien justificada. Y la respuesta práctica es aún más importante: si no lo revisas, la empresa seguirá apretando donde más duele… tu estabilidad.
La historia de Laura (caso inspirado en situaciones reales)
Nota editorial: esta historia está inspirada en múltiples casos reales de trabajadores. Los nombres y algunos detalles se han modificado para proteger identidades y reflejar un patrón frecuente.
Laura empezó en una empresa de telemarketing con un contrato temporal de tres meses. Al terminar, le renovaron otros tres. Y luego otros tres. Así, una y otra vez, hasta que dejó de contar “contratos” y empezó a contar “años”.
Sus superiores la felicitaban: rendimiento excelente, cero incidencias, buen trato al cliente. Y siempre la misma frase: “Solo un poco más, Laura… el indefinido está cerca”. Esa promesa era el hilo del que tiraba para aguantar.
Pero pasaban los meses y lo fijo no llegaba. Mientras, veía cómo a otras personas, con menos antigüedad o peores números, sí las “pasaban”. Cuando pidió explicaciones, la respuesta fue una niebla: “Son decisiones de arriba”.
Lo que más desgasta no es solo el sueldo: es vivir sin poder planificar. No puedes pedir un préstamo con tranquilidad, no te atreves a cambiar de casa, y hasta organizarte unas vacaciones se convierte en un “¿y si justo no me renuevan?”. Esa es la promesa rota: no te dicen “no”, pero tampoco te dejan vivir en paz.
Lo que dice la ley, (y por qué importa)
Aquí viene lo clave: el Estatuto de los Trabajadores parte de una idea muy simple: el contrato se presume indefinido. El temporal es la excepción, no la norma.
Esto significa que la empresa no puede usar contratos temporales como una “máquina de renovaciones” si lo que existe es un puesto estructural de la actividad normal.
Temporal no es “cuando me da la gana”: solo por causas concretas
Hoy, el contrato de duración determinada se limita a supuestos tasados (por ejemplo, circunstancias de la producción o sustitución). Y además, la causa debe explicarse y conectarse con la duración. Si esa causa es humo, la temporalidad se tambalea.
El límite que te interesa de verdad: 18 meses en 24 meses
Esto es de las cosas más potentes para un trabajador porque es muy “medible”: si en un periodo de 24 meses has estado contratada/o más de 18 meses con contratos por circunstancias de la producción (con o sin interrupciones) con la misma empresa o grupo, puedes adquirir condición de persona trabajadora fija.
Y ojo: también se contempla el caso de un puesto que ha sido cubierto más de 18 meses en 24 mediante esos contratos. Es decir, no solo va de “tu historial”, también puede ir de “ese puesto está temporalizado artificialmente”.
Señales de alarma: cuando la temporalidad huele a fraude
- Te renuevan cada 1–3 meses sin explicar bien el motivo y siempre para lo mismo.
- En el contrato la causa es genérica (“aumento de trabajo”) sin detalles reales.
- Haces tareas estructurales del día a día, como cualquiera de plantilla “fija”.
- Te dicen “ya casi” como argumento, pero nunca formalizan nada.
- Cambian el nombre del contrato, pero el trabajo y el puesto son el mismo.
Qué puedes hacer (pasos prácticos)
- Pide por escrito (email/WhatsApp corporativo si es lo que hay) que te indiquen la causa exacta de tu temporalidad y la duración prevista.
- Reúne todos los contratos, prórrogas y comunicaciones de renovación (capturas incluidas).
- Ordena un timeline sencillo: fechas de alta/baja, tipo de contrato y motivo declarado.
- Si sospechas que superas límites, solicita un certificado/informe de tus contratos al servicio público de empleo cuando proceda, para apoyar tu reclamación.
- Valora apoyo de representación legal (comité/delegados) o asesoría laboralista para presentar escrito bien armado.
- Si hay fraude repetido, contempla actuación ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (denuncia o comunicación).
Tabla rápida: situaciones típicas y qué mirar
| Situación | Qué suele pasar | Qué debes revisar |
|---|---|---|
| Renovaciones cada pocos meses | Se normaliza la incertidumbre y no te dejan consolidar | Causa escrita, tareas reales y continuidad del puesto |
| “Pico de trabajo” permanente | El “pico” dura años: mala señal | Si el trabajo es estructural y repetido, cuestiona la temporalidad |
| Mismo puesto, mismos horarios | Te usan como plantilla estable sin reconocértelo | Funciones, cuadrantes, organigramas, correos de responsables |
| Encadenas más de 18 meses en 24 | Puede nacer derecho a condición fija | Fechas exactas, tipo de contratos y continuidad |
| Actividad estacional o por campañas | A veces encaja mejor un fijo-discontinuo | Si hay llamamientos por temporadas y periodos ciertos |
“Lo peor no es que te paguen poco. Es que te hacen vivir como si tu vida fuese provisional.”
Impacto directo en el trabajador
La temporalidad abusiva te afecta donde más duele: estabilidad emocional, planificación vital y poder de negociación. Y además puede tener impacto económico real (antigüedad, acceso a mejoras, capacidad de reclamar diferencias) si te mantienen fuera de una condición que te correspondería.
Llamada a la acción (sí, esto también va contigo)
Si estás en una situación parecida, cuéntanos tu caso y dinos: cuántos contratos llevas, de qué duración y si haces siempre lo mismo. En AlertaTrabajo lo convertimos en guía útil para que más gente deje de normalizar lo que no es normal.
FAQ: dudas rápidas que se hace cualquiera en tu situación
¿Es legal que me renueven contratos temporales durante años?
Puede ser legal solo si existe una causa real y bien descrita en cada contrato, y si no se usan los temporales para cubrir un puesto estructural. Si la temporalidad se usa como norma, hay riesgo de irregularidad.
¿Qué significa “el contrato se presume indefinido”?
Que la regla general es la estabilidad: la empresa debe justificar por qué eres temporal. Si no hay causa válida o se incumplen límites, puede nacer tu derecho a ser considerada/o fija/o.
¿Qué pasa si supero 18 meses en 24 meses con contratos por circunstancias de la producción?
La norma prevé que puedas adquirir la condición de fija/o. En la práctica, tendrás que acreditarlo con contratos y fechas, y moverlo por escrito si la empresa no regulariza.
¿Y si mi trabajo es por campañas o temporadas?
En algunos sectores, lo correcto puede ser un contrato fijo-discontinuo (indefinido, pero con periodos de actividad intermitentes). No es “peor” que un indefinido normal: lo importante es que refleje la realidad y que no te mareen con temporales falsos.
¿Qué pruebas son las más útiles si quiero reclamar?
Contratos y prórrogas, mensajes/correos de renovaciones, cuadrantes, funciones reales (instrucciones de responsables) y un resumen cronológico con fechas. Cuanto más simple y ordenado, más fuerza tiene.
Estabilidad no es un lujo, es un derecho a no vivir con miedo
La estabilidad laboral no es “querer demasiado”: es poder hacer planes sin que un WhatsApp de renovación te marque la vida cada tres meses. Si te suena la historia de Laura, no estás sola/o. Y lo más importante: hay herramientas legales y pasos prácticos para dejar de vivir en provisional.
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