Huelga indefinida en dos ITV de Gipuzkoa por el convenio

Las plantillas de Bergara y Zarautz reclaman equipararse a otras estaciones del territorio: trabajan 133 horas más al año y cobran hasta 5.000 euros menos.
Las estaciones de Inspección Técnica de Vehículos (ITV) de Bergara y Zarautz mantienen una huelga indefinida desde el 13 de julio, en plena operación verano, lo que dispara las listas de espera para los conductores guipuzcoanos que necesitan pasar la revisión antes de viajar. Los sindicatos ELA y LAB convocaron el paro tras romperse la negociación del convenio con la concesionaria, Itasua, después de siete reuniones sin acuerdo. Las plantillas, unas 57 personas entre los dos centros, denuncian que hacen el mismo trabajo que sus compañeros de otras ITV del territorio en condiciones muy peores y exigen una equiparación salarial y de jornada que la empresa, según los sindicatos, está en condiciones de asumir.
Una brecha de horas y salario con el resto de ITV
El núcleo del conflicto es la desigualdad respecto a otras estaciones de Gipuzkoa gestionadas por empresas distintas. Según la parte social, quienes trabajan en Bergara y Zarautz realizan 133 horas anuales más y perciben entre 2.000 y 5.000 euros menos al año que sus homólogos, pese a desempeñar funciones idénticas en un servicio de inspección obligatoria.
Sobre esa base, las reivindicaciones se concretan en una subida del IPC más un 3% para 2026, y la misma fórmula para 2027 y 2028, con el objetivo de cerrar una brecha salarial que ronda los 5.000 euros anuales. Los sindicatos sostienen que la concesionaria dispone de margen sobrado para atender esas demandas y apuntan a los dividendos obtenidos por la empresa en los últimos ejercicios.
Del paro puntual a la huelga sin fecha de fin
La movilización no ha sido repentina. La plantilla encadenó tres jornadas de paro los días 29 de junio, 8 y 10 de julio, sin que esas protestas lograran acercar posturas. Al persistir el bloqueo, ELA y LAB dieron el paso a la huelga indefinida a partir del 13 de julio, una escalada que coincide con el momento de mayor demanda del servicio.
El efecto sobre los usuarios es directo: el cierre de las dos estaciones alarga las listas de espera para la inspección obligatoria justo cuando más conductores la necesitan antes de sus desplazamientos de verano. Los convocantes insisten en que mantienen la disposición a negociar y emplazan a la empresa a volver a la mesa con una propuesta que permita desbloquear el conflicto.