Vigilantes del aeropuerto de Palma, sin aire y a pleno calor

USO denuncia ante la Inspección que un centenar de trabajadores de seguridad privada soportan temperaturas extremas en Son Sant Joan mientras Aena alega averías en la climatización.
Un centenar de vigilantes de seguridad privada del aeropuerto de Palma-Son Sant Joan trabajan sin aire acondicionado en plena ola de calor y con una afluencia masiva de pasajeros. El sindicato USO ha llevado la situación ante la Inspección de Trabajo y ante el Instituto Balear de Seguridad y Salud Laboral (IBASSAL), al considerar que las condiciones son "infernales" y ponen en riesgo la salud de la plantilla. Según la versión sindical, Aena justifica el problema en que las máquinas de climatización están estropeadas, pese a que las olas de calor se repiten cada verano. La denuncia se suma a un conflicto por el calor que ya afecta a varios colectivos del mismo aeropuerto.
Un aviso que apunta directamente al golpe de calor
La Federación de Trabajadores de Seguridad Privada de USO sostiene que las altas temperaturas en los filtros y zonas de control, combinadas con la aglomeración estival, deterioran las condiciones de trabajo hasta un punto insostenible. El sindicato lanzó una advertencia sin rodeos sobre el riesgo que asumen los trabajadores.
"¿Habrá que esperar a que algún trabajador sufra un golpe de calor para que Aena vigile, conforme a la legislación, la salud de sus trabajadores?"
Los vigilantes reconocen que la empresa que presta el servicio de seguridad tiene un margen limitado, porque es Aena, como gestora del aeropuerto, la responsable última de las instalaciones. Aun así, reclaman que la concesionaria presione para subsanar las deficiencias. Desde USO admiten no esperar resultados inmediatos de las denuncias, dado que se repiten año tras año sin que la situación se resuelva.
No es un caso aislado: el calor golpea a toda la terminal
El malestar de la seguridad privada se enmarca en una tensión más amplia. En los días previos, CCOO había denunciado también las condiciones en el aeropuerto: su delegada de prevención en el servicio de asistencia en tierra situó las temperaturas en la zona de facturación por encima de los 28 grados, con una humedad cercana al 70%, y advirtió de que en la pista la situación es peor. Según ese testimonio, algunos trabajadores han sufrido golpes de calor y han necesitado atención médica.
La Administración autonómica ya ha intervenido. En el marco de la campaña de prevención frente al calor del IBASSAL, la Conselleria de Treball ha pedido a Aena que reabra la cantina del aeropuerto para que funcione como refugio climático para el personal, y ha abierto canales de comunicación entre la gestora aeroportuaria y las empresas de handling.
Marco legal y un contrato de climatización sobre la mesa
La normativa es exigente en este terreno. El Real Decreto 486/1997 fija las condiciones ambientales mínimas de los lugares de trabajo cerrados, y el Real Decreto-ley 4/2023 reforzó las obligaciones empresariales de adaptar la actividad ante episodios de calor extremo. La responsabilidad de garantizar un entorno seguro recae sobre quien controla el centro de trabajo y sus instalaciones.
Que la climatización esté averiada no es, además, un asunto ajeno a la propia gestora: consta que Aena adjudicó a comienzos de 2026 el servicio de mantenimiento de la instalación de climatización del aeropuerto de Palma. Con las denuncias ante la Inspección y el IBASSAL ya presentadas, queda por ver si el organismo actúa antes de que el calor se cobre una víctima entre la plantilla.